“Padre, he pecado conTra el cielo y contra ti”
Lc 15, 1-32
Un hijo mezquino que se aprovecha de la bondad del Padre. Un hijo
fiscalizante que juzga aprovechándose de un padre que no parece conocer. Un padre….que es puro amor. Unas veces somos como el hermano pequeño de la parábola. Otras veces, quizás, como el hermano mayor. No importa: nuestro Padre siempre nos
amará, nunca dejará de confiar en nosotros.
No se trata de si nos merecemos ese padre. Se trata de que ese, y no otro, es nuestro Padre. ¡Hagámonos dignos de él!